El último informe del Foro Económico Mundial estima que la brecha de género tardará 200 años en cerrarse a nivel global, aunque a nivel educativo y bienestar se ha reducido. A pesar de los progresos que se han hecho para cerrar la brecha en la política, las mujeres no tienen una representación proporcional en los organismos e instituciones estatales.

Incluso el país con menor brecha de género, Islandia, mantiene un 33% de brecha en la presencia de mujeres como Jefas de Estado o de Gobierno y en puestos ministeriales. Además, un cuarto de los países analizados ha hecho un progreso menor al 10% para acabar con esta disparidad en el último año. Tan solo el 18% de los cargos ministeriales están ocupados por mujeres a nivel global, incluso en algunos países no tienen representación parlamentaria.

Asimismo, se han hecho escasos progresos en la participación de mujeres en las actividades económicas, con un 58% de brecha todavía por cerrar. En el ámbito laboral, las mujeres todavía encuentran obstáculos significativos para acceder a puestos directivos o de mando, tan solo el 34% de los directivos a nivel global son mujeres, lo que contrasta con la baja brecha de género en la participación en el mercado laboral. A pesar de la orientación por género de determinadas profesiones, la escasa presencia de mujeres en puestos de liderazgo es notable. Además, las mujeres dedican el doble de tiempo al trabajo doméstico y realizan actividades no remuneradas en mayor proporción que los hombres.

Sin embargo, el informe también destaca aspectos positivos, como la reducción de la brecha de género en la educación. Un tercio de los países han prácticamente conseguido la paridad e incluso el país con mayores diferencias, Chad, ha cerrado la brecha en más de un 50%. Sin embargo, la igualdad no significa en todos los casos un nivel educativo alto, dado que en numerosos países la educación secundaria tiene escasa presencia tanto de niñas como niños. También, es necesario resaltar que un 20% de las mujeres todavía no saben leer y escribir, a pesar de los buenos resultados en cuanto a la media global.

La brecha en salud es donde la brecha de género es menor. La igualdad se ha conseguido prácticamente en todos los países a nivel de esperanza de vida. De hecho, las mujeres tienden a vivir más en la mayor parte de los casos.